Camila, joven cubana, víctima de feminicidio

Feminicidios en Cuba: OGAT registra 52 casos en lo que va de 2026

El Observatorio de Alas Tensas (OGAT) ha documentado 52 feminicidios en Cuba durante 2026. Dos de los casos más recientemente incorporados a su registro corresponden a Camila González Arias, de 17 años, y Noemí Pérez López, de 38.

Camila González Arias fue asesinada el 21 de junio en la vivienda de su pareja, en La Palma, municipio Arroyo Naranjo, La Habana. El feminicida, Carlos René Alfonso Gorejuria, tenía 29 años. Camila vivía en Lawton junto a su abuela y su hermana de 12 años y participaba activamente en los cuidados familiares. Su familia confirmó a OGAT que, después del crimen, ninguna institución estatal se acercó para conocer la situación de su madre y su abuela enfermas ni las necesidades de su hermana menor.

El otro caso es el de Noemí Pérez López, asesinada por su expareja durante la noche del 8 de agosto, dentro de su vivienda en la comunidad rural de Paso Pata, municipio Jesús Menéndez, Las Tunas. Según la información verificada por OGAT con familiares y personas de la comunidad, el agresor permaneció prófugo durante casi un mes, hasta que fue detenido por la policía en La Habana el 5 de septiembre.

Sobreviven a Noemí un hijo adolescente y una niña, sin relación con el agresor. Focalizamos la situación de la niña, de la que verificamos una salud delicada, que requería más cuidados por parte de su mamá.

Cuba supera ya los feminicidios documentados durante todo 2025

Con estos dos casos, OGAT registra 52 feminicidios ocurridos en Cuba en 2026, frente a los 49 documentados durante todo el año anterior.

Los registros anuales aportados por OGAT y Yo Sí Te Creo en Cuba desde 2019 son: 16 casos en 2019, 33 en 2020, 36 en 2021, 36 en 2022, 90 en 2023, 56 en 2024, 49 en 2025 y 52 en 2026, para un total de 368 feminicidios.

Registro anual de OGAT de feminicidios
Registro de OGAT de feminicidios en Cuba

Cuba continúa sin disponer de una red pública nacional de refugios o casas de acogida para mujeres y niñas en situación de riesgo. Tampoco existen protocolos interinstitucionales públicos, accesibles y verificables que permitan conocer cómo se activa la protección inmediata ante una amenaza.

A ello se suma la ausencia de información pública regular y suficientemente desagregada sobre feminicidios, intentos de feminicidio, desapariciones, investigaciones, procesos judiciales, absoluciones, condenas y recursos.

Castigar después del crimen no sustituye la prevención

En Cuba, la respuesta institucional a los feminicidios suele concentrarse en el castigo penal después del crimen. Aunque algunos responsables han recibido condenas prolongadas, una sentencia no garantiza por sí sola un acceso integral a la justicia.

La protección debe activarse con antelación: cuando existen amenazas, antecedentes de violencia o cualquier señal que indique un riesgo para la vida de una mujer.

Cuando las instituciones ignoran denuncias, no adoptan medidas de protección, minimizan el peligro o mantienen a las familias sin información sobre los procesos, incurren en negligencias que profundizan la desprotección y transmiten un mensaje de impunidad a la ciudadanía.

Para OGAT, documentar cada feminicidio permite no solo preservar la memoria de las víctimas, sino también identificar patrones, exigir responsabilidades y señalar las fallas institucionales que preceden y continúan después de estos crímenes.

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

TOP