¿Cómo ayudar a una mujer en situación de violencia en Cuba?
La violencia contra las mujeres no es un asunto privado. Familiares, amistades y personas de la comunidad pueden desempeñar un papel decisivo para acompañar a una mujer en riesgo. El primer paso es escucharla, creer en su testimonio y respetar sus decisiones, sin culpabilizarla por no haber denunciado antes o por continuar junto al agresor.
Es importante activar una red de confianza con personas que puedan acompañarla y actuar ante una emergencia. Pueden acordar una palabra clave, una ruta de salida y un lugar seguro donde conservar documentos, medicamentos, dinero y pruebas de amenazas o agresiones. La ubicación de la mujer y sus planes nunca deben compartirse con el agresor.
Antes de acudir a la Policía, una persona de confianza puede ayudarla a escribir una relación detallada de los hechos, con fechas, amenazas, agresiones anteriores, testigos y posibles riesgos para sus hijos o familiares. Esto puede reducir la revictimización y evitar que tenga que repetir varias veces una experiencia traumática. La mujer no debe realizar este proceso sola: acompáñala y permanece con ella mientras recibe atención.
El Código Penal cubano contempla medidas como la prohibición de acercamiento o contacto con la víctima. También permite imponer la privación o suspensión de la responsabilidad parental y la remoción de la tutela. Es recomendable solicitar asesoramiento jurídico para valorar qué medidas pueden aplicarse en cada caso.
Te compartimos dos plataformas que pueden ayudarte en este sentido:
Yo Sí Te Creo en Cuba ofrece asesoría jurídica y asistencia psicológica gratuita.
Teléfono: +53 5 265 2798
Correo electrónico: yositecreocuba@gmail.com
Cubalex también brinda asesoría jurídica gratuita.
Teléfono: +1 901 205 9786
Correo electrónico: info@cubalex.org
Desde OGAT podemos ayudar a documentar la denuncia y compartir información sobre los escasos recursos disponibles en Cuba. Cuando la difusión no implique un peligro para la mujer, sus hijos o quienes la acompañan, también podemos contribuir a visibilizar el caso.
Si una institución no responde, exige atención y deja constancia de la gestión realizada. Cuando sea seguro, la denuncia pública puede generar presión, pero nunca deben divulgarse la ubicación, las rutinas ni otros datos que puedan exponer a la mujer.
Escuchar, creer, acompañar, proteger y exigir respuestas puede salvar vidas.


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