Revictimización de mujeres

De Merlin Noay a Yolexis Arias: cuando las víctimas terminan siendo juzgadas por la violencia que sufrieron

Cuando empezaron a juzgar a Merlin Noay, ella ya no podía defenderse.

Tenía 17 años y había muerto después de permanecer varios días hospitalizada por un violento ataque ocurrido a comienzos de julio en Yerba de Guinea, una comunidad rural del municipio Songo La Maya, en Santiago de Cuba. (…)

En comentarios archivados por OGAT durante la documentación del caso, a Merlin la llamaron «descarada», afirmaron que ella «lo permitió» y acusaron a madre e hija de querer «burlarse» de aquel hombre. La discusión se movió con rapidez desde lo que había hecho un adulto de 64 años hacia lo que supuestamente había hecho una adolescente de 17. (…)

Unos días antes, otra mujer había pasado por un tribunal parecido.

Yolexis Virgen Arias Oroceno tenía 54 años. Murió el 5 de julio en un hospital de Camagüey después de haber sido atacada con un arma blanca el 29 de junio, presuntamente por su pareja, un hombre de 27 años.

En torno a Yolexis, parte de la conversación pública se concentró en los 27 años que separaban a la pareja. La diferencia de edad empezó a funcionar como si contuviera una explicación del feminicidio. OGAT tuvo que pedir expresamente que se dejara de utilizarla para justificar o moralizar sobre el crimen.

Una tenía 17 años. La otra, 54. A Merlin se la juzgó por un vínculo cuya naturaleza ni siquiera había sido esclarecida. A Yolexis, por elegir a un hombre mucho más joven.

Dos edades muy distintas. El mismo mecanismo: buscar en la vida de la mujer una razón que vuelva menos visible la decisión del agresor de ejercer violencia.

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