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Las astrónomas que hicieron historia mirando el Sol

Aprovechamos la noticia del eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026 para volver la mirada hacia un capítulo menos contado de la historia de la astronomía: el trabajo de las mujeres que dedicaron años a observar el cielo.

Entre ellas estuvieron Maria Mitchell (1818–1889), Elizabeth Brown (1830–1899), Annie Russell Maunder (1868–1947), Lilian Martin-Leake (1867–1962) e Isabel Martin Lewis (1881–1966). Cada una trabajó en un momento en que hacer ciencia siendo mujer implicaba enfrentarse a límites que no se aplicaban de la misma manera a sus colegas hombres.

Mitchell, nacida en Nantucket, Massachusetts, descubrió en 1847 un cometa que llevaría su nombre.

Elizabeth Brown aprendió de su padre a realizar observaciones meteorológicas y a utilizar el telescopio. Con el tiempo se especializó en el estudio de las manchas solares y los eclipses. Sin estudios universitarios formales en astronomía, matemáticas o física, continuó formándose de manera autodidacta.

Tras la muerte de su padre en 1883, Elizabeth Brown pudo dedicar más tiempo a la astronomía y se incorporó a la Liverpool Astronomical Society, donde dirigió la sección solar. En 1887 viajó al norte de Rusia para observar un eclipse total de Sol, aunque las nubes impidieron contemplar la totalidad. La experiencia quedó recogida en In Pursuit of a Shadow, publicado en 1888 bajo la firma «A Lady Astronomer».

Maunder estudió durante años las manchas solares y, junto con su marido, Edward Maunder, trabajó con los registros que permitieron elaborar el llamado diagrama de mariposa, que muestra cómo las manchas solares se desplazan desde latitudes más altas hacia el ecuador a lo largo del ciclo solar de unos 11 años. Martin-Leake formó parte de la expedición británica que observó el eclipse de 1900 en Argel y realizó un dibujo detallado de la corona, las prominencias y la cromosfera. Lewis, especialista en eclipses, desarrolló un método más rápido y preciso para calcular las zonas desde las que podían observarse.

Barreras que no las detuvieron

Sus historias también estuvieron marcadas por las restricciones de su época. Elizabeth Brown fue propuesta en 1892 para ingresar como Fellow en la Royal Astronomical Society, pero su candidatura fue rechazada, al igual que las de Annie Russell y Alice Everett; las mujeres no serían admitidas como Fellows de la sociedad hasta 1916. Annie Russell Maunder, por su parte, tuvo que renunciar en 1895 a su puesto en el Observatorio de Greenwich al casarse con el astrónomo Edward Walter Maunder, debido a las normas que restringían el empleo de las mujeres casadas en el servicio público británico.

Un eclipse dura apenas unos minutos. El trabajo de estas mujeres ocupó décadas. Sus observaciones, cálculos, fotografías y dibujos ayudaron a construir el conocimiento que hoy permite entender y predecir estos fenómenos. Mirar el cielo el 12 de agosto también puede ser una forma de recordar a quienes, durante mucho tiempo, tuvieron que hacerlo desde un lugar menos visible.

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