Violencia obstetrica

La ONU reconoce la violencia reproductiva como una forma específica de violencia hacia la mujer

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU incorporó por primera vez de forma explícita la violencia reproductiva como una manifestación específica de la violencia de género. La resolución incluye prácticas como el embarazo, el aborto y la esterilización forzados, además de la anticoncepción impuesta y la restricción del acceso a métodos anticonceptivos.

La Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) señaló que este es el primer documento negociado de Naciones Unidas que utiliza expresamente esa categoría. El texto también aborda los casos en que la anticoncepción, el embarazo, el aborto o la esterilización se imponen con el propósito de destruir total o parcialmente a un grupo.

La resolución pide establecer mecanismos de denuncia seguros, accesibles y confidenciales, así como servicios de atención y remisión adecuados para cada edad, sensibles al género, inclusivos para las personas con discapacidad y centrados en las sobrevivientes. También insta a los Estados, organismos internacionales y actores humanitarios a prevenir estas prácticas y garantizar una respuesta efectiva.

El texto solicita al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que presente, durante el 71.º período de sesiones del Consejo, un informe sobre las brechas de financiación de la respuesta humanitaria y la disparidad entre las políticas de asistencia y desarrollo y el disfrute efectivo de los derechos de las mujeres y las niñas.

«Violencia contra las madres»

El reconocimiento coincide con la presentación del informe A/HRC/62/49, “Violencia contra las madres”, elaborado por Reem Alsalem, relatora especial de la ONU sobre la violencia contra las mujeres y las niñas. El documento, fechado el 27 de mayo de 2026, fue publicado el 10 de junio y presentado ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra el 25 de junio.

El informe sitúa la violencia obstétrica dentro de la categoría más amplia de violencia reproductiva. Sobre la posible responsabilidad de quienes prestan la atención, Reem Alsalem afirma: “Los profesionales de la salud y de la medicina pueden ser responsables de someter a las madres a violencia reproductiva u obstétrica”.

Entre las prácticas examinadas como posibles manifestaciones de violencia obstétrica figuran las intervenciones sin consentimiento informado, la vulneración de la confidencialidad, la discriminación durante la atención materna, la prohibición injustificada de un acompañante elegido por la mujer y la atención inadecuada después de un aborto espontáneo, una muerte fetal o la pérdida del recién nacido.

Reem Alsalem señala que las lesiones perineales afectan hasta al 85 % de las madres primerizas. También advierte que sus efectos han recibido poca atención científica.

El informe identifica varias causas estructurales de la violencia obstétrica. Entre ellas están la falta de personal sanitario, las infraestructuras inadecuadas y las barreras económicas para acceder a la atención.

Cuba: 514 cuestionarios sobre experiencias de parto

En Cuba, la investigación “Partos Rotos” reunió 514 cuestionarios sobre experiencias de parto ocurridas desde la década de 1960 hasta 2021. El 82 % correspondía a los 21 años más recientes comprendidos en el estudio, mientras que el 80 % de las respuestas procedía de La Habana, Camagüey y Pinar del Río.

De los partos recogidos en la investigación, el 60 % fueron vaginales y el 40 % se realizaron mediante cesárea.

“Partos Rotos” recupera las conclusiones de la tesis doctoral de Daylis García Jordá, presentada como uno de los pocos estudios académicos sobre violencia obstétrica en Cuba. La investigadora concluyó que las embarazadas son sometidas “rutinariamente” a prácticas y políticas que constituyen “violencia física y de género”.

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